Esta es una lectura un poco más larga de lo usual, pero la recomiendo mucho si eres un líder que busca rentabilidad económica y moral. 💭

La semana pasada cerré la última comida del Año Nuevo judío con mi familia en México. No soy muy practicante, lo admito, pero crecí en una escuela judía y esa identidad está tatuada en mi forma de ver el mundo.

Este año, esa conexión pesa diferente.

EL CICLO ETERNO: VOLVER A EMPEZAR 🔄

En Rosh Hashaná iniciamos de nuevo el ciclo anual de lectura de la Torá. Desde el Génesis. Desde la creación del mundo en seis días.

Y aquí está lo que siempre me ha inquietado: Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó.

No porque estuviera cansado (es Dios, después de todo). Descansó porque el descanso es parte de la creación misma. Porque un sistema que no contempla pausa, reflexión, reset, es un sistema diseñado para colapsar.

¿Cuántas empresas creamos en seis días perpetuos? ¿Cuántos líderes olvidamos que el séptimo día no es debilidad, sino sabiduría?

Recomenzar cada año no es solo un ritual. Es admitir que algo necesita cambiarse. Y este año, ese “algo” se siente más urgente que nunca.

CUANDO LA TRADICIÓN SE ENCUENTRA CON EL CAOS ⚖️

Para mí, el judaísmo nunca fue solo ritual. Es brújula moral. Es parte de esa tradición judeocristiana que intenta responder la pregunta más difícil: ¿qué es lo correcto cuando todo es gris?

He sumado sabiduría de Oriente, de Buda, porque descubrí algo radical: todas las tradiciones espirituales serias convergen en las mismas historias sobre el bien, el amor, la responsabilidad.

Todas nos llevan al mismo dilema ético fundamental:

¿Quiénes somos cuando nadie nos está mirando?

EL DÍA EN QUE DIOS HACE CORTE ✂️

Hoy, 1 de octubre, comienza Yom Kippur, el Día del Perdón. Veinticuatro horas de ayuno, reflexión y una pregunta brutal en el centro: ¿mereces otro año?

La tradición dice que en estos días “Dios hace corte”. Decide quién será inscrito en el Libro de la Vida para otro año más.

Corte.

Esa palabra resuena diferente cuando diriges una empresa, ¿verdad? Cuando tú eres quien debe decidir qué se queda y qué se va. Cuando haces “recortes” que suenan a estrategia pero impactan vidas reales.

EL PESO DE UNA CULPA QUE NO ELEGIMOS PERO CARGAMOS 💔

Y este año, esa palabra (corte) resuena de una manera que nunca imaginé.

La guerra en Gaza. Los múltiples frentes que enfrenta Israel. El antisemitismo que resurge en calles y pantallas.

Pero hay algo más complejo, más doloroso, más difícil de articular: la culpa.

Una parte de la sociedad judía (y me incluyo) cargamos con una culpa genuina por lo que está sucediendo. Por cada vida perdida. Por cada niño que no despertará mañana. Por cada madre, de cualquier lado, que llora a un hijo que no volverá.

Y aquí está lo más difícil de esta posición:

No hay blancos y negros. Solo hay sangre roja.

Este no es un conflicto que nosotros empezamos, pero eso no nos exime de la responsabilidad de cómo continuamos. Mucha gente ha muerto. Demasiada. Y cada vida (israelí, palestina, judía, musulmana, cristiana) es igual de valiosa.

Cada. Una.

LA PREGUNTA QUE NADIE QUIERE HACER

¿Qué estamos cortando cuando cortamos?

¿Cortamos solo operaciones militares o cortamos futuros enteros? ¿Optimizamos seguridad o amputamos la posibilidad de paz? ¿Defendemos fronteras o destruimos la humanidad compartida?

No hay buenos y malos en esta historia. Nunca los hubo. Hay víctimas en todos lados. Hay traumas ancestrales que alimentan miedos presentes. Hay decisiones imposibles tomadas por personas que también tienen hijos, miedos, esperanzas.

Y sí, hay injusticias. De todos los lados.

Y ha llegado el momento de construir todo lo que hemos destruido. 🏗️

No con discursos vacíos ni con banderas que dividen. Sino con el compromiso genuino de que quienes cometieron injusticias (de cualquier lado) sean llevados ante las cortes. Que se haga justicia. Real. Legal. Moral.

Porque se necesita mucho criterio para juzgar en medio de tanta complejidad. Y ese criterio no puede venir de la venganza ni del tribalismo ciego. Tiene que venir de algo más elevado: de la convicción de que la vida humana, toda vida humana, es sagrada.

Incluso, especialmente, la del enemigo.

LA FINITUD COMO MAESTRA ⏳

La tradición habla de la fragilidad de nuestra existencia. Memento mori en versión judía. Y en mi conocimiento limitado, encuentro lo divino precisamente en lo que no entiendo: en el misterio de por qué estamos aquí y qué se supone que debemos hacer con el tiempo que tenemos.

Cada año, al hacer ese “corte” espiritual, nos preguntamos: ¿usamos bien nuestro tiempo? ¿Construimos algo que valga la pena? ¿Fuimos justos?

Como líderes empresariales, como ciudadanos del mundo, como seres humanos, deberíamos hacernos las mismas preguntas.

LA INNOVACIÓN QUE REALMENTE IMPORTA 🚀

Hablamos de disrupciones tecnológicas, de IA, de modelos de negocio revolucionarios. Pero la innovación más urgente que necesitamos hoy no está en el código.

Está en nuestra brújula moral.

Necesitamos líderes que hagan “cortes” pensando no solo en el siguiente trimestre, sino en el legado que dejarán. Que entiendan que la verdadera eficiencia no es hacer más con menos personas, sino hacer mejor con más propósito.

Necesitamos empresas (y sociedades) que cuando hacen un “corte”, también se pregunten: ¿qué parte de nuestra humanidad estamos preservando o sacrificando?

MI PERDÓN, NUESTRO PERDÓN 🙏

Mañana comenzaré mi ayuno. Y en esas horas de silencio interno, haré lo que esta tradición me enseñó:

Pediré perdón a quienes he lastimado. Con palabras afiladas, con decisiones apresuradas, con silencios que fueron más hirientes que cualquier grito. Con indiferencias que fueron complicidad.

Me pediré perdón a mí mismo por las veces que elegí contra mi propio bienestar. Por las decisiones que tomé desde el miedo y no desde la claridad. Por sacrificar mi paz en altares que no valían la ofrenda. Por las veces que no alcé la voz cuando debí hacerlo.

Perdonaré a quienes me han transgredido. No porque lo merezcan, sino porque yo merezco liberarme del peso de cargar ese resentimiento.

Y en el centro de todo esto, haré algo más difícil que cualquier estrategia de negocios:

Desearé con toda honestidad que el sufrimiento pare.

Que venga paz. No solo ausencia de guerra, sino presencia de conciencia. ☮️

Que exista un despertar espiritual. No del tipo que se vende en retiros caros, sino del que ocurre cuando finalmente decidimos que ninguna victoria vale más que una vida humana.

Que dejemos de contar muertos como estadísticas y empecemos a llorarlos como lo que son: mundos completos que se apagaron.

UNA REFLEXIÓN PARA CERRAR (Y ABRIR) 🌅

No sé en qué Dios crees tú. O si no crees en ninguno.

Pero mi deseo para este año que comienza es el mismo para todos:

Que no solo seamos inscritos en el Libro de la Vida. Que se nos presenten las herramientas para vivir bien. Y más importante aún: que tengamos la apertura, la valentía y la humildad de usarlas.

Que tengamos el coraje de vivir en la complejidad sin buscar simplificaciones cómodas.

Que podamos sostener la culpa, la responsabilidad y la esperanza al mismo tiempo, sin que ninguna cancele a las otras.

Que aprendamos a hacer “cortes” que honren tanto los números como las personas detrás de ellos. Que honren tanto nuestra seguridad como la humanidad del otro.

Porque vivir no es solo estar vivo. Es estar despierto. Es elegir conscientemente, cada día, ser parte de la solución y no del ruido.

Es tomar ese séptimo día de descanso cuando lo necesitamos, sin culpa.

Es construir en lugar de destruir, incluso cuando destruir parece más fácil.

Es vivir al 100%. No de intensidad desenfrenada, sino de integridad total.

Cuando cierres tu próximo trimestre (empresarial, espiritual, personal), que cierres con la certeza de que lo que se queda y lo que se va fueron decisiones que puedes defender no solo ante un board, sino ante tu propia conciencia.

Y cuando abras el siguiente, que lo abras con hambre de hacer las cosas diferentes. Mejor. Más humanas. Más justas.

Porque al final, todos hacemos corte.

La pregunta es: ¿dónde trazamos la línea entre lo que es necesario y lo que es simplemente conveniente?

¿Entre la eficiencia que buscamos y la humanidad que sacrificamos?

Que este año nos encuentre más conscientes, más compasivos, más valientes para sostener la complejidad, y más comprometidos con construir lo que tanto nos ha costado destruir.

Que pare el sufrimiento. Que venga la paz. Que despertemos. ✨

Gmar Chatima Tova. 🕊️

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